PERSONAJES

Tato Bores predijo en 1962 el precio del dólar hoy

miércoles, 16 de septiembre de 2020 · 15:54

Tato Bores, el renombrado humorista argentino, predijo en 1962 el futuro de la economía argentina. "Fíjense que nosotros en vez de pagar el dólar 30, 40, 50, 70, 80 o 90 mangos, lo estamos pagando a 135" dijo por aquella época.

Se trata de un monólogo de hace 78 años en el que el cómico retomó uno de sus temas recurrentes: la moneda extranjera más importante del país. Lo insólito es que describió a la perfección la situación cambiaria actual, luego de que la nueva retención al dólar por el Impuesto para la compra del dólar hicieran escalar su precio a un promedio de $130.
 

"Y si nos mojan la oreja, lo vamos a pagar a 200 porque somos tipos ricos", bromeó Tato por aquel entonces explicando el significado de "expansión monetaria".

Por otro lado, también advirtió a los norteamericanos que se cuidaran de los argentinos ya que "todos compramos. Todos juntamos" y agregó que "el día que tengamos todos los dólares del mundo iremos a Estados Unidos con la guita de ellos y nos van a tener que entregar el país. Yo no me explico cómo los yankees que son tan vivos no se dan cuenta del peligro que están corriendo con nosotros."

"Yo pienso que todos de golpe nos hemos vuelto financistas por una razón muy especial. Fíjense que antes cuando un tipo tenía un ahorrito ponía un tallercito, abría una fabriquita, compraba un campito para criar gallinas o plantar tomates. Esas cosas que hace la gente en los países pobres".

"En cambio acá es distinto. Usted va por la calle San Martín, donde están las casas de cambio, y está todo el país parado en frente a las pizarras. Hay obreros, albañiles, peones, sastres, músicos, artistas, de todo. Hay tipos que antes trabajaban como locos y ahora se han vuelto economistas. Cada uno está parado ahí con un paquetito de dinero y en cuanto se mueve la cotización de la pizarra entran todos en patota. Uno dice ’deme tres dólares’, otro dice ’deme cuatro dólares’, otro dice ’deme ocho dólares’ y salen corriendo. Y van a otra casa de cambio. Y antes de que muevan la pizarra se meten y los venden". /Crónica