Jueves 27 de Julio, 17:48 hs
TUCUMÁN INICIÓ LOS FESTEJOS DE LA INDEPENDENCIA CON UN GRAN CONCIERTO POPULAR EN EL FERROCARRIL MITRE

Del cielo bajó una Estrella

Miguel Angel Estrella, el pianista tucumano reconocido a nivel internacional, fue la atracción principal de la noche de vigilia musical con gran concierto realizado en el Ferrocarril Mitre ante una multitud. Un corte de luz, pareció aguar la fiesta, pero Estrella nos iluminó con su talento. Gran actuación de la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Estable de la provincia. A LAS 7 fue espectador y te cuenta todos los entretelones del puntapié inicial de nuestros festejos. MIRÀ LA GALERÍA DE FOTOS.

Del cielo bajó una Estrella

SALUDO FINAL. Estrella se despide después de deleitarnos con dos piezas monumentales.

SALUDO FINAL. Estrella se despide después de deleitarnos con dos piezas monumentales.

La expectativa era inusitada. A las 19.30 las instalaciones del Ferrocarril Mitre estaban colmadas. El murmurar del público hacía predecir lo mejor. Los músicos ya estaban afinando sus instrumentos. Era la Orquesta Sinfónica Nacional que calentaba motores.

El maestro Pedro Ignacio Calderón dio dos golpes con su batuta y se inició el programa con "Huella y Gato", de Julián Aguirre y luego con "El Gaucho con Botas Nuevas", de Gilardo Gilardi. Justo en este interpretaciòn se produjo un corte de energìa que afectó el sonido.

Todos nos miramos, onda "qué hacemos?". Y hubo que esperar 20 minutos que se hicieron eternos, en especial para los organizadores.

Se conectó un generador que salió quien sabe de dónde y todo comenzó a funcionar como un violín. El programa se abrevió. Hizo ingreso la estrella principal: Miguel Angel de Tucumán y para todo el mundo.

Vestido de negro, con una bufanda blanca, batió nuestros corazones con "Zamba de Vargas", con arreglos de José Luis Castineira de Dios. Los aplausos y la ovaciòn se mezclaron de gran forma ante una multitud que se olvidò el percance de la energía.

Claro, toda esa energía era provista por Miguel Angel, quien con "Dos Palomitas" nos dejó estupecfactos ante tanta maestría. El complemento de la Orquesta era ideal, lo que reflejó que fue un concierto claramente ensayado con respeto hacia al pùblico tucumano.

Los aplausos fueron el broche de oro para una actuación breve pero dos veces buena. Miguel Angel Estrella se entregó en un abrazo a la distancia con el pueblo que lo vio nacer.

Luego vino el cierre a toda orquesta. El maestro Calderón pidió pista para arremeter con su orquesta en la segunda etapa del programa. Hizo una diagramación propia del mejor equipo de fútbol, con tiki-tiki incluido.

Emprendió con "Danzas Polovtsianas", una serie de delicias que alguna vez pasaron por el genial talento de Alexander Borodin.

Luego para el cierre dejó el postre: respetuosa versión del Bolero de Ravel, donde seguramente el estimado Maurice habría estado aplaudiendo de pie como todo el mundo en la estación Mitre.

Pero había más. El maestro nos dejó dos bises para los que nos quedamos con sabor a poco: La Marcha Radetsky de Johann Strauss (padre) (seguida por los aplausos del público) y el Himno Nacional Argentino, que todos cantamos con mucha emoción.

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