Jueves 15 de Noviembre, 02:56 hs
CENTRO DE ALFABETIZACIÓN

Tucumán: experiencia educativa para población trans

La única otra experiencia educativa dirigida a la población trans, es el Centro de Alfabetización Marlene Wayar de Tucumán, un espacio pensado para personas que nunca ingresaron o no completaron la primaria y no saben leer ni escribir.

La institución funciona en la capital tucumana desde 2011, por una iniciativa conjunta de dos ONGs: la Biblioteca Popular Crisálida y la Red de Mujeres Solidarias que lidera la senadora nacional Beatriz Rojkés de Alperovich.

“Este proyecto surge porque cuando empezamos a trabajar por la Ley de Identidad de Género, vimos que muchas de las personas trans que acompañamos en esta lucha habían dejado la escuela a los 6 ó 7 años y no sabían leer ni escribir. Y es muy difícil acceder a derechos si no tenés una herramienta básica como esta”, explicó Gustavo Diaz Fernandez, uno de los fundadores del centro, ex presidente de Crisálida y actual delegado del INADI en Tucumán.

La iniciativa se apoyó también en los resultados de las encuestas realizadas por el Área Queer NOA en 2005, 2007 y 2009, que demostraron que el 85% de las 750 personas encuestadas no había completado la primaria por la discriminación y el desarraigo.

Esto las lleva a buscar horizontes laborales a muy temprana edad, el más frecuente de ellos la prostitución.

“Acudir de nuevo a clase aumenta su autoestima, mejora su formación y su calidad de vida, a la vez que les anima a hacerse un espacio en el mercado laboral”, agregó Diaz Fernandez.
El Centro se lanzó en febrero de 2011, y en su segundo año de funcionamiento cuenta con 35 estudiantes.

El equipo docente está conformado íntegramente por personas trans y si bien no otorga título oficial, las estudiantes salen en condiciones de rendir el examen en cualquier centro del Programa Nacional de Alfabetización.

Priscila, una de las alumnas que se inscribió el primer año, reflexionó: “Ser travesti significa, por el simple hecho de serlo, tener menos posibilidades de aprender a leer y escribir. Yo navegué en un mar de dificultades, pero estoy decidida a no naufragar. Estudiar es el único modo para progresar en la vida”.

“La alfabetización permite el empoderamiento político de las compañeras, porque con esta herramienta pueden participar del debate legislativo, seguir los procesos y leer ellas mismas el contenido de los textos para elegir el que mejor las representa”, agregó Diaz.

Pero también la alfabetización les abre las puertas a información básica para preservar su salud y evitar muertes tempranas.

“La encuesta mostraba también que, a más estudio, menos vulneración de derechos; las personas que habían hecho la primaria habían conseguido trabajo y no se habían hecho intervenciones peligrosas con aceite de camión, por ejemplo. La alfabetización hace la diferencia, desde poder leer las instrucciones de un preservativo hasta poder escribir sus nombres o entender un mensaje de texto y llegar a horario a una consulta”, explicó Diaz.

El nombre del centro de alfabetización fue elegido por las propias estudiantes para expresar su admiración por Marlene Wayar, la conocida activista trans que actualmente dirige la revista “El Teje”, el primer periódico latinoamericano de temática trans.

(Télam).

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