COOPERATIVAS

De la experiencia de vida a la salida laboral | La Cooperativa de Trabajo del Cuidado Comunitario de Empleados de Comercio

Cinco cuidadoras y cuidadores hablan de la formación interdisciplinaria que recibieron para asumir servicios en domicilios, centros de salud, paseos y salidas recreativas.
jueves, 1 de diciembre de 2022 · 18:20

A seis meses de su formación, la Cooperativa de Trabajo del Cuidado Comunitario de los Empleados de Comercio de Rosario (Cotratuc) ya cuenta con 75 trabajadoras y trabajadores capacitados y formados para brindar el servicio de atención y acompañamiento a personas mayores, con discapacidad y/o post internadas. La cooperativa, que surgió a partir de los cursos de cuidadores gerontólogos que dieron la Asociación de Empleados de Comercio, en cuya sede funciona Cotratuc, y la Federación Regional de Asociaciones de Personas Adultas Mayores (Frapam), les dio a muchas personas la posibilidad de contar con un trabajo que venían realizando con familiares o conocidos. "Nos corrimos de esa mirada biologicista que tienen todos los cursos, apareció la terapista ocupacional, el profesor de teatro, que además es abogado y mediador, una nutricionista, un enfermero, todos con una mirada integral.

Después de todo un proceso, los que captaron cuál era la intención del proyecto de capacitación se fueron deslumbrando y se apropiaron", dijo Claudia Biassi, especialista universitaria en gerontología y coordinadora de la capacitación.

A través del programa Santa Fe Capacita y la dirección provincial de Personas Mayores, la cooperativa brindó cursos abiertos a las y los cuidadores con profesionales de la salud, la psicología social y la gerontología para la formación gerontológica, actualización de contenido y utilización de nuevas herramientas, con el objetivo de brindar sus servicios en domicilios, sanatorios, hospitales, paseos y salidas recreativas a cines, teatro, comidas y caminatas. El primer curso en pandemia fue virtual y se inscribió gente de toda la provincia. Desde entonces llevan realizados cuatro cursos por los que pasaron unas 100 personas.

"Cuando me convocaron, apareció esta gran necesidad de hacer visible el espacio gerontológico. La población mundial envejece y esa es una problemática independiente de las cuestiones sociales, económicas. Allí apareció la temática del cuidar, de preparar a las generaciones más jóvenes, por lo que se planificó un área de capacitación con una mirada, no solamente para enseñarles a cambiar un pañal.

Trabajamos mucho desde la mirada integral, sentirse mejor persona, una frase que hicimos propia", destacó Biassi. "La idea es que se vayan formando permanentemente, y después que se capacitan se cruzan dos necesidades, la falta de trabajo, y de atención y cuidado del adulto mayor", apuntó Sebastián Ferro, secretario de Cultura del sindicato de Empleados de Comercio AEC y presidente de la cooperativa. Andrea Sumallia, trabajadora social a cargo de la gestión administrativa y el seguimiento de la cooperativa, resaltó: "Las personas que la integran comenzaron a ver que tenían las mismas problemáticas, la necesidad de organizarse y de poder darle forma a esta organización y el protagonismo que querían tener en armar un servicio que sea realmente con excelencia.

Así fue que desde diciembre del año pasado se inauguró la cooperativa con la ayuda del Sindicato de Empleados de Comercio. Ya contamos con 75 trabajadoras y estamos realizando 57 cuidados, de los cuales el 40% remiten a la necesidad de la persona mayor de poder acercarse a algún lugar de recreación, el cine, un teatro, comer afuera".

Marcela Caraballo, Gladis Corbera, Rosa Bellamo, Samuel Romero y María Rosa Marcos, en representación de las y los trabajadores de la cooperativa, cuentan con entusiasmo desbordante la importancia de la capacitación, ya que la mayoría tiene el antecedente de haber cuidado a algún familiar en los últimos años.

Los cursos terminaron por convencerlos de que podían transformar esa experiencia previa en un trabajo que, además, les devolvía dignidad. "La necesidad de la pandemia, la falta de trabajo a los 50 años, me hacía pensar en un futuro oscuro. Toda mi vida trabajé por mi cuenta cuidando chicos, cuidando abuelos, poniendo cartelitos en los kioscos.

Vivo con una persona mayor y surgió la posibilidad de inscribirme en el curso para aprender para esta señora. El curso nos cambió la vida, ahora estoy feliz y deslumbrada porque algo que siempre nos machacan es la dignidad del trabajo, en poco tiempo vamos a tener obra social y el aporte jubilatorio", destacó Caraballo.

Corbera dijo que llegó al curso porque un familiar padecía una enfermedad, además de haber aprendido a cuidar a su madre: "A veces tenemos que ser enfermeros, cuidadores, sin tener ninguna capacitación, algo que es necesario para acompañar a una persona mayor. Los profesores nos enseñaron que los adultos mayores todavía tienen el poder de decidir, no tratarlos como una criatura.

Cuido a la señora Elsa, de 91 años, tres veces por semana, hablamos de historia, desde Shakespeare hasta las noticias de ahora", relató. "Todo esto depende de la voluntad que tenés para hacerlo y el amor", sostuvo Bellamo, quien durante muchos años fue empleada de comercio y en los últimos años se dedicó a editar un libro con la historia de vida de un adulto mayor que fue sindicalista.

"El curso me cautivó y lo hice completo", manifestó la asociada, para luego destacar la disposición del sindicato mercantil que motorizó la capacitación y facilitó la formación a la cooperativa que funciona en la planta alta de Corrientes 462.

Romero comenzó el curso a partir de una invitación que le hizo una persona integrante de la Federación, que reúne 40 centros de jubilados. "Cuando era chico mis padres siempre estaban enfermos y yo tuve que cuidarlos hasta lo último. Con el curso me empecé a integrar y vi la necesidad de la gente. Estoy muy contento de seguir en esto y cada día voy aprendiendo más, ya hice tres veces el curso", describió el cuidador.

"Cuando llegué acá estaba medio varada. Toda mi vida fui comerciante y decidí hacer otra cosa, entre eso hacer el curso de cuidadora. Me enteré que acá lo daban gratis y comencé a hacerlo. Al poco tiempo enfermó mi mamá, y a pesar de tener 12 hermanos, sólo podían venir un par de horas.

Día a día me fui entusiasmando y la verdad que el grupo humano me gustó muchísimo, los profesionales, la gente de Empleados de Comercio, los compañeros, todos venimos de distintas vivencias, es una experiencia muy interesante", concluyó Marcos.