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23 de Mayo del 2013 - Tucumán - Argentina

MÁS SOBRE LA DECLARACIÓN DEL COMISARIO TOBAR

Caso Verón: más pruebas de la impunidad

En la quinta jornada de su interminable declaración, el comisario inspector (R) Jorge Tobar, quien condujo la pesquisa por la desaparición y prostitución de Marita Verón, debió atender al abultado interrogatorio del doctor Carlos Posse, defensor de la mayoría de los acusados de La Rioja.

14 . 06 . 2012 | 07:59

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Desde el comienzo del juicio, los abogados de los imputados de La Rioja insisten con una estrategia falaz, que recuerda a la del ex dictador Jorge Rafael Videla: si Marita Verón no fue encontrada en los procedimientos en prostíbulos y viviendas de sus clientes, es porque nunca estuvo allí. Pero Tobar, hoy, resarmó ese argumento, al afirmar que “en cierta manera hubo un resultado positivo, a través de las pistas proporcionadas por testigos en el momento de los allanamientos”, es decir, de las víctimas que dijeron haber visto allí a la joven desaparecida.

El detective contó además que en el domicilio de José “Chenga” Gómez, “la computadora estaba borrada totalmente: acababa de vaciar el CPU”. Agregó que al allanar la casa de Paola Ceballos y Gonzalo Gómez, “corrieron al fondo y tiraron dos celulares en un tacho de 200 litros con agua: estaban totalmente inutilizados”.

“Supe que en el domicilio del 'Chenga', frente a El Desafío –uno de los burdeles donde fue vista Marita–, había una caja fuerte; de allí sacaron documentación importante que fue secuestrada. Pero el personal de Criminalística (de la Policía de La Rioja) tenía orden de no mostrarla. No sé si fue enviada a Tucumán, no me consta. Yo vi cuando la sacaban”.

No hubo modo de que el defensor Posse comprendiera lo que numerosas veces dijo Tobar a lo largo de estas cuatro audiencias: por tratarse de otra jurisdicción, él no realizó ningún allanamiento ni tomó ninguna medida en La Rioja, sino que se limitó a tramitar los exhortos de la Justicia de Tucumán.

“¿Confiaba en la Policía de La Rioja?”, quiso saber el abogado. El comisario habló en buenos términos del personal de la Regional 4ª y de la División Toxicomanía; pero no de la Dirección General de Investigaciones, por no haber querido recibirle una denuncia, por orden del ex juez Daniel Moreno, el mismo que había rechazado el primer exhorto para detener a “Liliana” Medina.Fue cuando Tobar escuchó a un informante –el pastor evangelista Paco Sosa–, quien le contó que “a Marita Verón la tenía 'Liliana' Medina en su domicilio, la llevaba a media cuadra, a 'trabajar' en el (prostíbulo) Candilejas, y la volvía a llevar a la casa, donde la tenía encerrada”.

“Un tal 'Milico' y 'El Negro' Tula eran los encargados de traer mujeres de Brasil, para las diferentes 'whiskerías' (burdeles) de la familia Medina –continuó Tobar, según el relato de Sosa–. En una oportunidad, 'Milico' se había quedado en Brasil con dinero de Medina, y ésta mandó a Tula a que lo mate en Brasil”.

“Fui a hacer la denuncia a la Brigada de Investigaciones (de La Rioja). Me atendió el comisario inspector Castro, quien ordenó a un oficial que me tomara la denuncia; éste se puso en contacto con el juez Moreno, que estaba de turno, y éste ordenó que me la tomaran por lo de Marita Verón, pero no por lo demás, porque 'escapaba de su jurisdicción'”. Tobar contó que insistió y pidió hablar con el superior Castro, quien respondió que haría “lo que dijera (el ex juez) Moreno”. “Hice la denuncia completa por escrito, la llevé a la Jefatura de Policía, hice firmar la copia por el secretario del jefe de Policía y me retiré”, concluyó el comisario tucumano.

No hay ninguna constancia de que el tráfico de mujeres brasileñas haya sido investigado desde La Rioja. Por el contrario, Tobar y el ex comisario general Miguel Ángel Chuchuy Linares ya se habían explayado sobre la participación en la red de trata del policía José “El Pájaro” Rosas, hermano del entonces jefe de la División Homicidios de la Policía riojana.

El defensor Posse puso a prueba la excelente memoria del investigador, al pedirle con insistencia precisiones microscópicas sobre relatos de chicas que fueron víctimas de esta red de trata. En ese sentido, se encarnizó sobre detalles de lo que había declarado Blanca V., una mujer que fue capturada dos veces por la red –y en cuyos burdeles vio a Marita–, y que la última vez consiguió huir con ayuda de un camionero.

La semana pasada, Tobar había relatado el episodio: Blanca y otras tres víctimas escaparon por un ventiluz de El Desafío; pero en el primer control, policías de La Rioja descubrieron a tres de las jóvenes porque estaban en ropa interior –ropa de trabajo, como la llaman en los burdeles–, y las devolvieron a sus captores. Blanca se salvó porque se había escondido bajo la cama del camión.Posse se obstinó en que le diera los nombres de esas tres chicas. “Cuando entran a los prostíbulos, se ven obligadas a entregar sus documentos y, 'trabajen' o no contra su voluntad, tienen que usar nombres de fantasía –explicó el comisario–. Erica, creo que era el nombre de una de ellas”.“Erica era ella”, es decir, Blanca, saltó la acusada Medina. “Es que no había otra mujer” (que se hubiera escapado), agregó al rato; con lo cual confirmó que Blanca estuvo secuestrada en El Desafío, y que logró huir de allí.

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