Viernes 21 de Julio, 03:47 hs
Osvaldo Aiziczon
OPINIÓN

Transformaciones

Lo invitamos a leer la columna del psicólogo Osvaldo Aiziczon.

Transformaciones

Para leer y reflexionar.

Para leer y reflexionar.

Si la coherencia es el punto de encuentro entre lo que se piensa y siente con lo que se dice y hace, la identidad abrirá una ventana crédula al deseo de saber quién es cada cual. La alegría desbordante por  conocer identidades en estado puro, no engañosas ni deformadas, calificará para mejores entendimientos. Pero vino el amigo Freud con su inconsciente-otro, que, al tiempo de aclarar dudas, enseñaba a dudar de lo claro.
 
La identidad, entonces, en apariencia transparente, emprende su huida para no ser conocida. Peor aún, se transforma para no ser descubierta. Muchos, de tanto usar antifaces, se han olvidado de la cara que tienen y, sobretodo, de la cara que ponen. El payaso en  risa fracasada, el discurso en boca y no en palabra, el diálogo en impacto, la persona en charco de sangre. Que   introduce el tema de la violencia en el doble discurso de muchos tucumanos. Porque muchos tucumanos aman la violencia profundamente. Blandiendo armas que den poder más que el Viagra, ganando puntos con cada trompada en el boxeo. La pasión por obligar y el olvido de las obligaciones. La doble violencia, violando mujeres primero y pidiéndoles amor después. El regodeo íntimo ante el desamparo de víctimas de siniestros viales, con la falsa inocencia de los autitos chocadores. La pasión en el amor al alcohol con la excusa social. La refinada crueldad, en ocasión de robo, del tiro innecesario. La perversión en el abuso de celulares. La entrepierna como sede geográfica del cerebro deteriorado de los acosadores. La muerte como escenógrafa principal y vitalicia. Tal como las promesas incumplidas prostituyen nuestra realidad, las esperanzas suelen ser escasas para mucha gente, puesto que la miseria no es sólo causa sino también resultado. Desde los recuerdos escolares todavía nos queda el misterio de frases con predicado pero sin sujeto. Hasta que lo identifiquemos, cualquier semejanza con nosotros será pura coincidencia.
 
OSVALDO AIZICZON
Abril 2017
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