Martes 25 de Abril, 17:22 hs
Jessica Petrino
OPINIÓN

Las grietas latentes en América Latina

Esta semana Ecuador se sumó a la lista de países de la región que definió su futuro en ballotage y con polémica. ¿Tambalea el modelo de los últimos 15 años?

Las grietas latentes en América Latina

Fuente: Pinterest

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Con sus aciertos y errores, sus amores y desencantos, sus diferencias y similitudes; América Latina vivió desde siempre procesos históricos similares. Las revoluciones por la independencia, los gobiernos conservadores o liberales, los golpes militares y hasta el retorno a la democracia se han producido como una inevitable cadena que comenzó en una parte de la región y terminó en otra.


En esta sintonía –y luego de la nefasta década de los ’90 para las economías latinoamericanas- surgió en la región una nueva izquierda marcada por su rechazo al neoliberalismo, a las recetas importadas desde Estados Unidos y las injerencias extranjeras. Sellada, además, por un nacionalismo y un modelo populista bien desarrollado. Estos nuevos líderes encabezaron sendas "revoluciones” en sus países, sentando así las bases para todo un nuevo proceso político, económico y social.


Sin dudas, la coincidencia de las presidencias de Michelle Bachelet, Hugo Chávez, Luiz Inácio Lula da Silvia y Dilma Rousseff, Néstor y Cristina Kirchner, Evo Morales, Tabaré Vázquez y José Mujica –por nombrar algunos- dieron un nuevo impulso a la regionalización con el objetivo de dar a América Latina una voz propia que pueda insertarse en un contexto internacional cada vez más complejo.


Esta tendencia, que comenzó a palparse a principios del 2000 y tocó su punto más alto en el rechazo a la propuesta del ALCA en 2005, empezó a ponerse a prueba en las elecciones de los últimos años. En la mayoría de los casos, los modelos vigentes desde hace más de una década tuvieron que librar una dura batalla en las urnas.


Ecuador es el ejemplo más reciente de esta corriente. El pasado domingo, los ecuatorianos concurrieron a las urnas -por segunda vez en el año- para decidir continuar con la idea de gobierno encarnada a través del candidato oficialista Lenin Moreno o cambiar de rumbo con la oposición encabezada por Guillermo Lasso.


Dos días después de las elecciones, la autoridad electoral de Ecuador dio como ganador a Moreno por casi dos puntos. Atrás quedaron las 48 horas signadas de reclamos de fraude, acusaciones cruzadas e incluso disturbios en ciudades importantes como Quito y Guayaquil.


Esta no fue –sin embargo- la única votación que se resolvió en segunda vuelta. De hecho, las últimas elecciones en Brasil, Argentina, Perú y Uruguay –por enumerar sólo las más recientes- se definieron en ballotage y con un estrecho margen de diferencia entre ambos candidatos.


Algunos analistas dicen que este dato por sí solo no puede significar que el "modelo” esté en fase de desgaste, ya que solo en Argentina resultó victoriosa la oposición. No obstante, la paridad en los resultados si puede ser una señal de una América Latina cada vez más polarizada.


Las sociedades, hijas de gobiernos populistas, producen gobiernos cuestionados que deben trabajar para ganar el reconocimiento de esa mitad que no los votó. Esto provoca, a su vez, que estos nuevos regímenes se preocupen más por el "adentro” que por intensificar las relaciones con sus vecinos.


Quizás no podamos hablar de un cuestionamiento al modelo imperante en los últimos 15 años, pero sí de una grieta que desgasta a las sociedades latinoamericanas y les impide encontrar esa voz que les permita hacerse valer en el contexto internacional.


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