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4x4, el encierro como opción de justicia social

La película se encuentra actualmente en todos los cines del país. ¡No te la pierdas!
jueves, 11 de abril de 2019 · 10:30

Puertas selladas con más de tres de candados, ventanas enrejadas, paredes electrificadas y/o con vidrios cortantes, alarmas y cámaras de seguridad, estas solo son algunas de las medidas que toma hoy la sociedad contra la inseguridad. Podría ser además la descripción diaria de cualquier hogar argentino, pero también es la escena inicial de la película 4x4 del director Mariano Cohn, que deja una muestra de cómo estamos y de lo que podríamos llegar a ser. 

Peter Lanzani, en una eficiente interpretación, intenta desvalijar  una camioneta en un barrio prácticamente tranquilo en los horarios diurnos, pero que sus vecinos “están en alerta y acción” ante cualquier acto delictivo. Sin embargo, sin darse cuenta estará sumergido en el castigo que planeó el médico obstetra Enrique Ferrari interpretado por Dady Brieva, tras sufrir junto a toda su familia más de 28 robos en diferentes situaciones y años.

Durante una hora la película te logra retener dentro de esa camioneta Predator totalmente blindada, soldada, insonorizada y trabada en el adoquinado pasaje bonaerense. La pregunta es, ¿podrá escapar? Ciro (el personaje de Peter Lanzani) se encuentra herido de bala e imposibilitado para salir.

Los juegos psicológicos a los que fue sometido el protagonista, se realizan a la distancia y la comunicación con el dueño de la camioneta se realiza mediante llamadas desde un celular. Las preguntas, las amenazas y el cansancio en el que se encuentra sumergido el personaje de Dady Brieva, juegan con los recuerdos y las experiencias previas de los espectadores. El “seguro te paso”, impera para deshumanizar al delincuente y empatizar con el ejecutor de “su” justicia social.

En la última parte de la película aparece un generoso Luis Brandoni, como un policía retirado que buscará sensibilizar al médico y generar el cambio que a su merced merece el delincuente. Es una propuesta argentina interesante, que brinda una fotografía salvaje de lo que somos a la hora de decidir qué hacer, si es que tuviéramos la oportunidad de castigar a un delincuente;  y de lo que podríamos llegar a ser sí los medios para tomar las riendas de nuestra propia justicia fueran tan asequibles, sin remordimiento ni sentido de pérdida aparante.

 

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