INTERNACIONAL

Pedro Opeka el sacerdote argentino nominado al Nobel de La Paz por rescatar del hambre a 500 mil personas

Tiene 72 años y desde 1968 trabaja como misionero en África. Ayudó a convertir un basural en una pequeña ciudad para miles de personas pobres que hoy cuentan edes de agua, escuelas, bibliotecas, espacios deportivos y museos.
miércoles, 17 de febrero de 2021 · 11:54

Una vez más, el sacerdote argentino Pedro Opeka fue nominado al Premio Nobel de La Paz por la enorme tarea que realiza desde hace 50 años como misionero en la isla de Madagascar. Allí, en la localidad de Akamasoa, ayudó a miles de personas que vivían en la miseria a construir sus casas, convirtiendo un basural en una ciudad que hoy cuenta con redes de agua, escuelas, bibliotecas, espacios deportivos y museos.

Su candidatura fue propuesta por Janez Jansa, el primer ministro de Eslovenia -el país de origen de sus padres-, quien apoyó a Opeka por su dedicación a “ayudar a las personas que viven en condiciones de vida espantosas”.

Nacido en la localidad bonaerense de San Martín hace 72 años, en su adolescencia fue a misionar a Neuquén y con tan solo 18 construyó un hogar para una familia mapuche. Poco después, tomó la decisión de inscribirse en un voluntariado misionero a África y allí se quedó.

Al llegar a Madagascar utilizó el fútbol para llegar a las personas que allí viven y romper la barrera del idioma y las diferencias culturales. "Me metí a jugar al fútbol con la gente. Los domingos después de misa me venían a buscar para llevarme a la cancha. Y jugaba con ellos. Eso los sorprendió muchísimo. ¿Qué hacía un blanco jugando con un negro?, se preguntaban. Ahí nació una nueva imagen: corriendo estábamos de igual a igual, con las mismas chances. Y hasta me convertí en goleador del equipo", contó en una entrevista tiempo atrás.

Compartió sus conocimientos en albañilería con los más humildes, ayudándolos a levantar casas más dignas y junto con otros curas construyeron dispensarios para salud, crearon cooperativas de trabajo y se dedicaron a mejorar la educación.

Luego un episodio crudo, hizo crecer sus ganas de ayudar a los más indefensos, cuando pasó circunstancialmente por un basurero y vio a cientos de niños pelear a niños por un pedazo de comida con los animales.  

“Si están dispuestos a trabajar, yo los voy a ayudar”,  contó en diálogo con Infobae que les dijo a las familias que sobrevivían en casas de plástico y cartón sobre el basural. 

Para el año 1990, ya había fundado Akamasoa, que en idioma malgache significa “los buenos amigos” y hoy 30 años más tarde lo que era un basurero hoy es una ciudad con más de 3 mil casas, 22 barrios e infraestructura para albergar a 29 mil personas. 

Se estima que sus acciones rescataron a más de 500.000 personas de la extrema pobreza y hoy habitan un lugar que cuenta con redes de agua, escuelas de todos los niveles, hospitales, guarderías, museos, canchas de deportes, espacios verdes, bibliotecas.

Este sacerdote competirá con la Organización Mundial de la Salud, la activista sueca Greta Thunberg, el opositor ruso Alexander Navalny y el movimiento Black Lives Matter.