¿LO SABÍAS?

¿A punto de explotar? te damos cinco consejos para desconectar

Intenta apagar el móvil cuando llegues a casa por las noches y no utilizarlo una hora antes de irte a dormir
viernes, 21 de diciembre de 2018 · 12:25

El día a día puede ser abrumador. Las responsabilidades, las prisas y todas esas pequeñas cosas que se acumulan en la lista de lo que tenemos que hacer cada día pueden pasar factura. Tanto que parece que no hay solución y que estás a punto de explotar. A pesar de que puede ser muy complicado, te damos cinco consejos para desconectar cuando los días se hacen cuesta arriba.

Apaga el móvil a partir de cierta hora: si pruebas estar un día sin móvil te darás cuenta de la cantidad de veces que echas la mano al bolsillo para cogerlo. Los smartphone se han convertido prácticamente en una parte más del brazo, y generan estrés y ansiedad si pasamos demasiado tiempo utilizándolos. Intenta apagar el móvil cuando llegues a casa por las noches y no utilizarlo una hora antes de irte a dormir.

Busca un pasatiempo que te guste: puedes salir a correr, pintar o hacer repostería. Es importante invertir tiempo en hacer cosas que te gustan ya que ayudan a reconectar con uno mismo y a rebajar el estrés del día a día. Además de ser productivo, construirás una vía de escape de la rutina que te ayudará mentalmente.

Dedica quince minutos al día solo para ti: a veces no hace falta más que sentarse durante un tiempo a disfrutar un rato de silencio y paz interior acompañado de un buen té.

Un día a la semana, no te pongas el despertador: algunos estudios señalan que remolonear el fin de semana puede hacerte vivir más, así que apagar el despertador algún sábado o domingo no está del todo mal. Libera tu calendario y métete en la cama sin poner la odiosa alarma y no te preocupes por amanecer a las dos de la tarde, si tu cuerpo está acostumbrado a madrugar es difícil que la cosa se alargue tanto.

Aprende a respirar de forma consciente: utilizar el diafragma para respirar es un paso fundamental para aprender a relajarse. Es un recurso básico para poner en práctica en los momentos en los que la presión o el estrés de la rutina es más alto de lo normal. Dedicarle cinco minutos puede dar calma para el resto del día.

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