POLICIALES

La madre de Luis Espinoza pide cadena perpetua para todos los involucrados

domingo, 24 de mayo de 2020 · 14:54

Gladys, madre de Luis Espinoza,  que en medio de tanto dolor ahora reclama justicia y al Estado, pide una ayuda económica para su nuera que quedó sola a cargo de 6 hijos, ya que Luis era el único sosten de la familia.

Luis Espinoza tenia 31 años y 6 hijos. Era un trabajador rural de la zona de Rodeo Grande. “Lo que le han hecho es algo imperdonable. Que se haga justicia por todo el daño que nos han causado a toda la familia. Destruyeron a toda la familia Espinoza”, expresó Patricia Cueva, cuñada de Luis.

“Encima lo tiraron, el cuerpo está comido por los animales. Es algo muy doloroso encontrarlo a él así. Ahora ni su madre va a poder verlo, porque él va a volver en un cajón cerrado”, agregó.

La vida de la familia Espinoza comenzó a arruinarse el viernes 15 de mayo, poco después de las dos de la tarde. Juan Antonio Espinoza, uno de los 17 hermanos de la familia, regresaba a caballo a su hogar, en Rodeo Grande, en Simoca, bien al este de la provincia Tucumana.

Juan Antonio había ido a Monteagudo para cobrar en el correo un dinero por un trabajo rural. Al regreso, decidió acercarse a la zona de El Melcho, para visitar a una de sus hijas. Justo en un tramo del recorrido, en una calle interna, se cruzó con su hermano Luis, quien también transitaba la zona.

El encuentro entre ambos fue ameno, pero duró apenas unos minutos. A pocos metros de allí, se estaba disputando una carrera de caballos ilegal, la tradicional carrera cuadrera, y ambos hermanos quedaron en el medio de una situación tan trágica como imprevista.

Al menos unos siete policías de la comisaría de Monteagudo llegaron el lugar en dos autos. Todos vestían de civil y se desplazaban en vehículos sin identificación policial. No eran patrulleros. La versión de la fuerza es que los agentes se acercaron al lugar para dispersar la carrera ilegal, denunciada de manera anónima.

Según el relato del propio Juan Antonio, los efectivos pensaron que él y su hermano Luis participaban de las carreras, por lo que quisieron detenerlos. Sin mediar palabra, uno grupo de policías empezó a pegarle a Juan Antonio, que no sabía cómo defenderse.

“A mí me separaron a un costado del camino, donde me seguían pegando. Me llevaron a un descampado para pegarme. Ahí escucho que él (Luis) grita que dejaran de pegarme y veo que uno de los policías levanta la mano con su arma y dispara hacia donde estaba mi hermano. No vi si le dieron. Ahí justo me volvieron a pegar y perdí el conocimiento. Yo tenía la esperanza de que se hubiera podido escapar a mi casa, pero no fue así”, relató Juan Antonio a los medios locales.

“Yo sé muy bien quién le disparó a mi hermano. Si tuviera que hacer reconocimiento, no tendría problema porque sé cuál fue el policía que lo hizo”, completó Juan Antonio.

Desde ese momento, la familia Espinoza no supo nada más de Luis Eduardo. El interrogante y la incertidumbre durarían una angustiante semana.

Luis era peón rural. Desde hacía años trabajaba para sostener a su numerosa familia con changas. Estaba casado con Soledad, una chica tímida y muy introvertida, que el último jueves se descompensó durante una de las protestas públicas de la familia y debió ser atendida en plena vía pública.

Luis tenía seis hijos: la mayor, de 13 años, y el menor, de apenas uno y medio. La familia contó que él era quien más se ocupaba de cuidar a la madre, que padece una insuficiencia renal grave y debe someterse a diálisis un día por medio.

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